Historia de Ana y del caballo frison
Ana ama a los animales. En particular es apasionada de los caballos Frisones. Hace unos años su deseo se cumplió porque se compró su primera yegua. Elegancia, fuerza y un particular carácter le encantaron y después de haber reflexionado, decidió de comprar un caballo más. Empezó a buscar. ¿Pero qué pasó? Lea este breve historia, llena de esperanza y al final el reconociemiento de que la prudencia es la más grande sabiduría.
Foto de los caballos Frisones
Ana tomó tiempo para comprar un nuevo compañero. Revolvió los anuncios electrónicos donde se venden los caballos y comparó los precios, fotos y descripciones. Pero cada vez le llamó la atención un anuncio que describió un maravilloso caballo negro que galopa en una amplia playa arenosa. No querría un semental y este caballo fue castrado. ¡Perfecto! Sólo una cosa le confundía. ¿Por qué un precio tan bajo para un caballo tan lindo y amaestrado? No pierdo nada si me pongo en contacto y me informo, se dijo. La respuesta llegó pronto y la felicidad aumentaba. También obtuvo más fotos y la descripción de la trágica historia. La señora tenía que vender el caballo porque su marido falleció y ella fue demasiado abatida para cuidar al caballo. Entonces es claro, pensó Ana, tiene que venderlo lo más antes posible y por eso el precio es tan bajo.
La vendedora y Ana se hicieron amigas mientras se mandaron los correos electrónicos. Le confió su horrible dolor por culpa de la pérdida, hasta hablaron de su visita en Eslovenia, cuando el caballo se acostumbraría a su nueva vida. Así empezaron a negociar. La dueña del caballo preguntaba mucho a Ana, dónde va a vivir el caballo, cómo va a cuidarlo, si está casada y cuántos niños tiene. Ana fue contenta de haber conocido a una persona con la cual será bueno hacer negocios. Sólo tenía que organizar los documentos y el pago. El caballo estaba en Inglaterra, por eso quedó abierta la cuestión del transporte. Pero también eso se solucionó pronto, porque la vendedora conoció a una agencia de transportes. Eso es como coser y cantar, pensaba Ana. Quedaban pocos días hasta que el caballo llegara y el entusiasmo aumentaba. Ana susurraba a su yegua que pronto tendrá un nuevo amigo con el cual irá a galopar por el prado.
Unos días antes del día que el caballo tendría que ir al transporte, Ana recibió por el correo electrónico el pedigrí escaneado, los certificados veterinarios y los documentos del cambio del proprietario. Empezó a revisar los documentos cuando vio que algo no está bien. Los certificados veterinarios fueron casi infantiles. También al revisar el pedigrí empezó a sospechar. Porque fue miembro de una organización de criaderos de Frisones podía verificar el pedirí por internet. Ya no era tan alegre y en ese punto no le importaba si el caballo tiene el pedigrí o no. Esperaba. Preguntó a una amiga que es vendedora sobre el documento de identificación. Sabía que debe ser amarillo, porque el caballo nació antes de 2004. Después de 2004 todos los Frisones tienen la identificación roja. En ese momento fue verdaderamente sospechosa y los malos pensamientos se mezclaban con la esperanza del caballo. Era feliz y en verdad no le importaba porque la cuadra ya fue preparada y al día siguiente el caballo irá al transporte.
Empezaron a discutir sobre la transacción electrónica. La vendedora dijo a Ana que puede hacer la transacción de 2000€ en la cuenta de la agencia de transportes, la cual va a cuidar de que el dinero llegará en las manos justas. Ana pidió la cuenta de la vendedora, pero ese tipo de transacción no fue posible. Con el marido difunto tuvieron la cuenta bancaria juntos y al morir el marido esta se cerró. Bueno, no pasa nada, pensó Ana. Pidió los datos para poder efectuar la transacción. La vendedora le mandó un mensaje con el número de cuenta de la agencia de transportes, pero este fue abierto en Camerún. ¿Cómo Camerún? Le respondió que pide con cortesía un cuento abierto en Europa. Pasaron un par de días y la felicidad de Ana se desminuía. El caballo ya debería estar aquí. ¿Por qué dura tanto tiempo? ¿Fue vendido a otra persona?
Después de algunos días Ana recibió un correo electrónico con la cuenta abierta en Europa. Al hacer la transacción verificó también el número SWIFT. Otra vez Camerún. Ana tiró los documentos. ¡Basta ya! A la vendedora mandó un último mensaje, diciendo que se retira del acuerdo, porque abrió los ojos y vio el engaño. En el siguiente mensaje la vendedora se excusaba y descubría que también ella fue víctima del engaño. Pidió a Ana si podría llegar a Eslovenia y llevar el caballo consigo. Por suerte Ana mientras tanto ya leyó por internet sobre los fraudes en internet. Reconoció que su tan esperado caballo no existe, sus fotos fueron robados de una página web. Sí, fue ingenua, pero supo reconocer un fraude. Se retiró del acuerdo a tiempo.
¿Tiene ahora Ana su caballo de Frisón? Sí. Ahora es orgullosa dueña de dos lindas yeguas Frisonas y sus sueños se hicieron realidad.
Escrito por: Maja Primožič
Equipo EquiGaia
